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Madera Tropical
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Cultivo Bosques tropicales y clasificación
de tipos forestales Bosques tropicales y clasificación de tipos forestales De conformidad con el Convenio Internacional de las Maderas Tropicales (CIMT), designamos en esta sección con el término de bosques tropicales a los bosques situados entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio. La clasificación de los bosques tropicales por sus tipos es de notoria dificultad y da lugar a controversias. A continuación presentamos la clasificación de bosques empleada por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Por lo general el concepto de bosque tropical denso comprende los bosques naturales tropicales con una cobertura de más del 30 por ciento de dosel arbóreo. Tipos forestales tropicales definidos según el CMVC (PNUMA)
Fuente: Clasificacin
general armonizada de bosques del Centro Mundial de Vigilancia de la
Conservacin, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(en inglés). Otra manera de clasificar los bosques tropicales consiste en agruparlos por sus funciones previstas (es decir, la función o propósito asignado a un terreno, ya sea por ley o por decisión de su propietario o administrador). En las mayoría de los países, la tala y otras actividades extractivas sólo están permitidas en las zonas forestales designadas para fines productivos (bosques productivos). Los bosques productivos pueden ser naturales (terrenos cubiertos de especies nativas que se regeneran naturalmente) o plantaciones (forestación establecida por plantación o siembra, ya sea de especies nativas o exóticas). Funciones asignadas a los bosques
Fuente: OIMT, Estado de la ordenación
de los bosques tropicales 2005. Tendencias de la forestación tropical La superficie total de bosques tropicales en el mundo se elevaba en el año 2000 a algo menos de 1 787 millones de hectáreas, equivalentes al 46 por ciento de todo el manto forestal del planeta. América del Sur ocupaba el 43,4 por ciento de la superficie forestal tropical total; le seguían África, con 35,1 por ciento, y Asia, con 15,3 por ciento. América Central y Oceanía tenían a su cargo el resto (3,4 y 2,8 por ciento, respectivamente). Los bosques tropicales (pluviales) se encuentran principalmente en la cuenca amazónica de América del Sur, la cuenca del río Congo en el África central y los territorios insulares del Asia sudoriental, donde el clima cálido y húmedo predomina todo el año. Proporción de los bosques tropicales en
la superficie total de los países,
Fuente: Secretaría de la UNCTAD, basado en datos de la OIMT y la FAO. En 28 países, los bosques tropicales cubrían más de la mitad de su superficie, en ocho de ellos incluso en más del 75 por ciento. Se trata en su mayoría de pequeños estados insulares del Océano Pacífico, pero la lista incluye también países y territorios del litoral sudamericano (Guyana y Guayana Francesa) y un país de la cuenca del río Congo (Gabón). Los diez países con mayor forestación
tropical, 2000
Fuente: Secretaría de la UNCTAD, basado en datos de la OIMT. Los cinco países con mayor superficie de bosques tropicales ocupaban juntos casi la mitad de toda la superficie forestal tropical del mundo (aproximadamente 865 millones de hectáreas, o sea el 48 por ciento). Sólo al Brasil correspondía el 27 por ciento, equivalente a 490 millones de hectáreas. El manto tropical siguió reduciéndose constantemente. La diferencia neta global de la superficie forestal tropical de 1980 a 1990 se estima en -12,8 millones de hectáreas por año, lo que representa una pérdida anual de 0,6 por ciento de los bosques que aún se conservan. De 1990 a 2000, esta diferencia neta total se estima en cerca de -11,5 millones de hectáreas por año, una pérdida de 0,6 por ciento cada año. En comparación con 1980, la superficie total de bosques tropicales en 2000 registró una pérdida del 12 por ciento. África y América del Sur siguen siendo las regiones con mayores pérdidas de bosques, pero el ritmo de disminución es aún más rápido en América Central y Asia. Tendencias de la forestación tropical por
regiones,
Fuente: Secretaría de la UNCTAD, basado en datos de la OIMT. Diferencia anual de la forestación tropical
por regiones,
Fuente: Secretaría de la UNCTAD, basado en datos de la OIMT. Los cinco países con mayor diferencia negativa
de superficie
Fuente: Secretaría de la UNCTAD, basado en datos de la OIMT. En muchos países tropicales, la desforestación tiene por causa la expansión del sector agropecuario de grandes inversiones (ganadería y, más recientemente, plantaciones de soya, que son generalmente los usos de la tierra de rentabilidad más inmediata). La extracción de madera de los bosques naturales desempeña un papel secundario. No se ha establecido ninguna correlación directa entre el patrimonio forestal de un país y su producción maderera. En casi todos los países tropicales la madera proviene de los bosques, ya sea naturales o plantados, específicamente designados para actividades extractivas (bosques productivos). En consecuencia, mucho depende de la extensión de los bosques tropicales naturales asignados a la producción (bosques productivos naturales), el patrimonio de las plantaciones, así como el carácter y la intensidad de la extracción de maderas. La superficie forestal destinada a la producción en los países productores de la OIMT se estima en 353 millones de hectáreas, es decir el 29 por ciento de la superficie total de bosques tropicales densos (que, según estimaciones de la FAO, fue de 1 200 millones de hectáreas en 2001). En muchos países, la madera de bosques productivos naturales se complementa con la producción de bosques plantados. Bosques tropicales densos, bosques naturales productivos y bosques plantados, 2005 (millones de ha)*
Fuente: Secretaría
de la UNCTAD, basado en datos de la OIMT. Del total estimado de 209 millones de hectáreas de bosques naturales densos de los países productores miembros de la OIMT, unos 70,5 millones (34 por ciento) se designan como bosques naturales productivos. En todos o casi todos los bosques de los países del África occidental ha habido alguna vez extracción. En la cuenca del Congo, en cambio, todavía quedan grandes superficies de bosques vírgenes. La superficie total de bosques plantados (o sea 825 000 ha) es pequeña en comparación con la de América Latina y el Caribe y especialmente la de Asia y el Pacífico. Del total estimado de 204 millones de hectáreas de bosques naturales tropicales densos de los países miembros de la OIMT de Asia y el Pacífico, unos 97,4 millones (48 por ciento) están destinados a la producción. De lejos la mayor superficie de bosques naturales productivos se encuentra en Indonesia (46 millones de hectáreas), seguida por la India (13,5 millones), Malasia (11,2 millones), Myanmar (9,70 millones) y Papua Nueva Guinea (8,70 millones). Tailandia no posee bosques naturales productivos, ya que ha prohibido la tala en los bosques naturales. Además, la región de Asia y el Pacífico cuenta con cerca de 38,3 millones de hectáreas de plantaciones (más del 80 por ciento en la India). Del total estimado de 788 millones de hectáreas de bosques naturales tropicales densos de los países productores miembros de la OIMT de América Latina y el Caribe, unos 185 millones de hectáreas (23 por ciento) están destinados a la producción. La propiedad total de plantaciones en la zona tropical de los países productores miembros de la OIMT de América Latina y el Caribe asciende a unos 5,6 millones de hectáreas, la mayor parte de las cuales (68 por ciento) está en el Brasil, donde se destina principalmente a la fabricación de pulpa de papel. Un análisis completo del tema puede obtenerse en: Extracción de maderas tropicales Pese a su alta concentración de biomasa, por lo general los bosques tropicales sustentan un volumen menor de madera comercializable que los bosques de clima templado.
Fuente: Vanclay, Jerome K., Estimating Sustainable Timber Production from Tropical Forests (en inglés). Contribución a los debates del Banco Mundial, Documento Nº 11, Jakarta, CIFOR, 1996. Pdf (363 KB). La cantidad de madera extraída por hectárea media de los bosques tropicales en el mundo es inferior a 30 m3 y generalmente involucra no más de 10 árboles de diferentes especies (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Evaluación de los recursos forestales mundiales 1990: Países tropicales, Estudio FAO: Montes 112, Roma, FAO, 1993). En África, algunas operaciones sumamente selectivas se limitan a derribar un solo árbol cada 10 ha. A modo de comparación, una operación corriente en los bosques de coníferas de la costa noroccidental de los Estados Unidos produce 500 m3/ha e involucra entre 200 y 300 árboles, en su mayoría de una sola especie. Como resultado del volumen relativamente reducido de maderas comercializables extraídas de una hectárea de bosque tropical, las operaciones de tala en el trópico se extienden en grandes superficies, por lo que las zonas afectadas por la tala a fin de obtener el volumen requerido de trozas industriales son considerablemente mayores que en los bosques de clima templado.
La mayoría de los países tropicales reglamentan las actividades de extracción. Sólo se permite la explotación de la madera en zonas boscosas destinadas a la producción. Las prácticas actualmente en vigor en las regiones tropicales comprenden el establecimiento de límites medios del diámetro de corte (LMDC), límites anuales y ciclos de corta (es decir, el intervalo entre dos operaciones sucesivas de extracción en una zona dada; en el caso de bosques tropicales, estos ciclos oscilan entre 20 y 40 años). Por ejemplo, con arreglo al método de LMDC aplicado a los bosques mixtos de dipterocarpáceas del Asia sudoriental, puede talarse cualquier árbol con un diámetro a la altura de pecho (dap) superior al límite establecido de 60 cm. En los bosques bajos de dipterocarpáceas, esta regla da lugar a intensidades de tala del orden de 10 a 20 árboles por hectárea o de 100 a 150 m3/ha. La sostenibilidad de tales sistemas depende sobre todo de la capacidad regeneradora del bosque y de las modalidades de extracción (intensidad de extracción y grado de perjuicio causado).
La noción de "extracción de impacto reducido" (EIR) se ha vinculado a las técnicas de extracción que tienen por objeto reducir las repercusiones ambientales y sociales de la explotación de la madera, mejorando al mismo tiempo la eficacia de las operaciones de tala. Si bien estos métodos varían según las situaciones locales, por lo general la EIR requiere, en los bosques tropicales:
A diferencia de las operaciones clásicas, las actividades de
EIR acarrean gastos adicionales relacionados con las actividades previas,
planificación de la tala y formación del personal. Lo
que cuenta es saber si las ganancias en eficacia resultantes de las
operaciones de planificación compensan o incluso sobrepasan los
costos mayores de la EIR. Características de tala y estimación de costos comparados entre la explotación clásica (EC) y la extracción de impacto reducido (EIR)
Fuente: Holmes, Thomas
P., Frederick Boltz and Douglas R. Carter,"Financial
Indicators of Reduced Impact Logging Performance in Brazil: Case Study
Comparisons" (en inglés), en Applying Reduced Impact
Logging to Advance Sustainable Forest Management, Oficina Regional
de la Organización de las Naciones Unidas para el Asia y el Pacífico,
Bangkok, 2002. Para más información sobre la EIR, sírvase recorrer y descargar los comunicados, informes y artículos relacionados con la extracción de impacto reducido en el sitio web de la OIMT.
Entre los silvicultores y ecologistas es opinión generalizada que las operaciones de EIR basadas en límites de diámetro mínimo de corte no pueden por sí solas asegurar una extracción de maderas a largo plazo ni mantener la integridad ecológica y funcional de los bosques. Se han propuesto nuevas prescripciones de tala para complementar la EIR en bosques mixtos de dipterocarpáceas. Entre las directrices y prácticas recomendadas figura: 1) incorporar prácticas de extracción de impacto reducido a las operaciones de gestión normal; 2) limitar la tala a un máximo de 8 árboles por hectárea (con ciclos de tala de 40 a 60 años, en función de las condiciones locales); 3) definir límites de diámetro mínimo de árboles para talar con arreglo a la estructura, la densidad y el diámetro en edad reproductiva de las especies de que se trate; 4) descartar las especies con menos de un ejemplar adulto por hectárea (50 cm dap en una extensión de 50 a 100 ha); 5) reducir al mínimo los claros (<600 m2 en la medida de lo posible); 6) evitar procesos posteriores a la tala como la limpieza de la vegetación inferior; 7) proteger especialmente las especies fundamentales del bosque. Para un análisis completo véase: |
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