Calidad
El gas natural se mide en metros cúbicos (a una presión
de 75'000 Pascal y una temperatura de 15C) o en pies cúbicos (misma
presión y temperatura). Normalmente, la producción de gas
a partir de los pozos y los repartos a las centrales eléctricas
se miden en millares o en millones de pies cúbicos (Mcf y MMcf).
Los recursos y las reservas son calculados en billones de pies cúbicos
(Tcf).
La cantidad de energía producida por la combustión de un
volumen de gas natural se mide en Unidades Térmicas Británicas
(Btu). El valor del gas natural es determinado por su potencial energético
que es medido en Btu. Una Btu representa la cantidad de energía
que se requiere para elevar a un grado Fahrenheit la temperatura de una
libra de agua a condiciones atmosféricas normales. Un pie cúbico
de gas natural despide en promedio 1000 Btu, aunque el intervalo de valores
se sitúa entre 500 y 1'500 Btu.
El potencial de energía del gas natural es variable y depende
de su composición: cuanto mayor sea la cantidad de gases no combustibles
que contenga, menor será el valor Btu. Además, la masa volumétrica
de los diferentes gases combustibles influye sobre el valor Btu de la
napa de gas natural. Cuanto mayor sea la masa, mayor será la cantidad
de átomos de carbono para el gas considerado y, por consiguiente,
mayor será su valor en Btu.
Diversos análisis sobre el valor Btu del gas natural son realizados
en cada etapa de la cadena del producto. Se utilizan para esto analizadores
con proceso cromatográfico del gas, para poder realizar análisis
fraccionales de las corrientes de gas natural, separando el gas natural
en sus componentes identificables. Los componentes y sus concentraciones
se convierten en valor calorífico bruto en Btu por pie cúbico.
La composición del gas natural varía según la zona
geográfica, la formación o la reserva de la que es extraído.
Los diferentes hidrocarburos que forman el gas natural pueden ser separados
utilizando sus propiedades físicas respectivas (peso, temperatura
de ebullición, presión de vaporización). En función
de su contenido en componentes pesados, el gas es considerado como rico
(cinco o seis galones o más de hidrocarburos extraíbles
por pie cúbico) o pobre (menos de un galón de hidrocarburo
extraíble por pie cúbico)
Normalmente, el gas natural tal cual se presenta después de
su extracción no se puede transportar, ni tiene una utilización
comercial, pues necesita antes una primera transformación. El
gas natural comercializable se compone casi exclusivamente de metano
y de etano, excluyendo las impurezas que como la humedad deben ser removidas
del gas natural bruto. El transporte por gasoductos impone a su vez
reglas sobre la calidad del gas natural. En cualquier caso, el gas natural
debe ser tratado con el fin de eliminar el vapor de agua, los sólidos
y los otros contaminantes y separarlo de ciertos hidrocarburos cuyo
valor es más elevado como producto separado que como producto
mezclado.