A partir de las semillas del cacao
se obtiene el cacao en grano, los cuatros productos intermedios (licor
de cacao, manteca de cacao, pasta de cacao y cacao en polvo) y el chocolate.
A pesar de que el mercado de chocolate es el mayor consumidor de cacao
en términos de equivalente en grano, productos intermedios tales
como el cacao en polvo y la manteca de cacao son utilizados en diversas
áreas.
El cacao en polvo se usa esencialmente para
dar sabor a galletas, helados, bebidas y tortas. Además de
su utilización para dar sabor, se emplea también en
la producción de coberturas para confitería y en postres
congelados. El cacao en polvo lo consume también la industria
de bebidas, por ejemplo en la preparación de batidos de chocolate.
Además de los usos tradicionales en la
producción de chocolate y confitería, la manteca de
cacao se utiliza también en la producción de tabaco,
jabón y cosméticos. En medicina tradicional es un remedio
para las quemaduras, la tos, los labios secos, la fiebre, la malaria,
el reumatismo, las mordidas de culebra y otras heridas. Se dice que
es antiséptico y diurético.